Vuelta a casa, nos levantamos muy temprano para coger de nuevo el autobús 175 (cuyos billetes habíamos comprado el día anterior en un quiosco) que nos lleva de vuelta al aeropuerto. Regresamos a Madrid también vía Zürich por lo que repetimos la misma operación que el día que iniciamos el viaje, es decir, matamos el tiempo de espera hasta coger nuestra conexión a Madrid paseando por Zürich y hoy tenemos más suerte con el tiempo que el primer día: hace sol.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario